Con garra, corazón y una ráfaga de triples en el último cuarto, el Granate cerró la serie 3-1 y se metió en la final de la Liga Argentina.

El Víctor Nethol fue campo de batalla, pero Lanús se quedó con la victoria y con el pasaje a la final. Con una actuación de pura templanza, el Granate venció 66 a 59 en el cuarto partido de las Semifinales y cerró la eliminatoria 3-1 para convertirse en finalista de La Liga Argentina, donde enfrentará a San Isidro de San Francisco (Cordoba)
El camino no fue llano. Lanús arrancó abajo desde el primer cuarto y aguantó una diferencia de hasta 17 puntos en el segundo. No especuló, no aflojó: ajustó la defensa, recuperó la pelota y encontró sus variantes en ataque. La dupla Merchant-Franchino encendió un parcial de 12-0 que metió al Granate de nuevo en partido antes del descanso (33-28).

El tercer cuarto fue un duelo de temple. Lanús no cedió terreno y llegó al último período abajo por apenas tres puntos (46-43). Ahí apareció el corazón del equipo, en el momento justo.
El último cuarto fue una ráfaga. Henry, Noblega, Whitfield: el Granate abrió fuego desde los 6,75 y no paró. Un triple de Henry lo puso adelante por primera vez en la noche (46-48). Otro de Noblega estiró la ventaja. Un tercero, nuevamente de Henry, selló la sentencia: 48-59. Desde ahí, Lanús administró con la frialdad de quien sabe que ganó. Henry terminó con 16 puntos; figura y emblema de una noche histórica.

El Granate es finalista. Con garra, con corazón y con la mira puesta en La Liga Nacional. Lo que queda no será facil, pero ya nadie duda del coraje de este equipo.