La fiesta inolvidable

Por si acaso alguna vez sentís que tu fe en Lanús se tambalea, no lo dudes: mira una vez más el partido de vuelta de la final de la Recopa Sudamericana entre Flamengo y Lanús, jugada en el mítico estadio Maracaná de Río de Janeiro el 26 de febrero pasado.

Se trata tal vez de la victoria más espectacular de la larga vida del club Lanús, lograda en un escenario fabuloso, ante un elenco integrado por enormes estrellas del fútbol brasileño y reforzado por la presencia del arquero argentino Agustín Rossi, ex Boca y Lanús entre otros clubes; el internacional chileno Erick Pulgar, el ecuatoriano Gonzalo Plata, el colombiano Jorge Carrascal y los uruguayos Guillermo Varela y Giorgian de Arrascaeta. El técnico es Filipe Luis, quien como futbolista defendió los colores del Deportivo La Coruña, el Atlético de Madrid, el Chelsea F. C. Tras 176 cotejos disputados entre 2019 y 2023 vistiendo la casaca del Mengao, se retiró en enero de 2024 y se hizo cargo del plantel como entrenador.

El 29 de noviembre de 2025, con la mayoría de sus actuales figuras en cancha, el Mengao de Filipe Luis venció en el Monumental de Lima al otro gran elenco brasileño, el Palmeiras, con los ex Granates Gustavo Gómez como capitán y el Flaco José Manuel López como figura en ataque. A ese Flamengo que obtuvo la edición anterior de la Libertadores, Lanús lo superó en la ida en Cabrero y Guidi por 1 a 0, y varios miles de Granates hicieron el esfuerzo para estar presentes en la revancha en Río de Janeiro.

El partido no tiene pausas. En una jugada extraña, sacando ventaja de un impensado resbalón de Rossi al salir fuera del área propia, Lanús se pone en ventaja a los 29’ de juego con una enorme definición de Rodrigo Castillo desde muy lejos ante un arco desguarnecido. Siete minutos después, al intentar evitar un centro al área de Varela, la pelota da en el codo demasiado elevado de Ramiro Carrera. Penal que el uruguayo de Arrascaeta cambia por gol para el empate parcial.

En el complemento, el partido gana en dramatismo. El cansancio empieza a pasar factura en el físico de los futbolistas de ambos equipos. En los 20 minutos finales Mauricio Pellegrino mete cinco cambios tratando de obtener el aire necesario para sostener un empate parcial que le daba la victoria a su equipo. A cinco del final, mientras sostenía sin demasiados sofocones el resultado que lo consagraba, un cierre doble de Sepúlveda y Guidara sobre de Arrascaeta entrando al área, el árbitro Tejera señala el dudoso penal que el experimentado Jorginho cambia por gol. En los cinco minutos finales ninguno de los dos arriesgó y nos vamos al alargue. Momento crítico para Lanús, que tenía la victoria en el bolsillo y ahora debe afrontar dos tiempos de 15’ cada uno. El interrogante es saber cuál de los dos equipos llega mejor físicamente a esa instancia.

El tiempo extra era un castigo para ambos elencos. Ahora debían afrontar un desgaste adicional para un choque decisivo que buscaba un ganador, pero más para Lanús que lo tenía casi resuelto. Y a juzgar por el cansancio de ambos, era muy poco probable que la cuestión no se defina desde los doce pasos. Sin embargo, es Lanús quien se siente más entero y ataca con más decisión. Así consigue un tiro de esquina a tres minutos del final. El Grana quiere aprovechar la oportunidad y puebla el área rival. Como en cámara lenta, el envío de Sepúlveda y la corta carrera de Canale -que se desprende sin marca- se encuentran en el punto penal. Con el paraguayo en el aire la pelota toma una comba y parece quedar atrás del jugador Granate, que sobre la marcha quiebra el cuerpo al revés y consigue el mejor ángulo posible para aplicar en soledad un cabezazo letal e indescriptible que pone el 2 a 2 y desata la fiesta del público Granate que ocupaba el sector ubicado detrás de ese mismo arco. A tres minutos del final y con el parcial de 2 a 2, Lanús está arriba en el marcador y solo tiene que aguantar lo poco que resta y defender el último ataque a todo o nada del equipo carioca.

Casi desde la línea media, Rossi la manda al área Granate pero en su apuro comete un error de cálculo, la deja corta, Marcich despeja de cabeza y el pibe Dylan Aquino inicia su carrera triunfal hacia la gloria propia y la victoria del club que lo formó y le dio la chance de sorprender al mundo, algo que está logrando en ese mismo momento tocando al arco desguarnecido su envío final y desatando un festejo inolvidable para todos los que llevamos el color Granate en el alma. Lanús Campeón de la Recopa Sudamericana y delirio de sus parciales en Río de Janeiro, y también en Lanús, la ciudad pasional y futbolera que le tomó el gustito a las celebraciones y se vuelca a las calles con sus bocinas y sus banderas para seguir la fiesta.

Marcelo Calvente

marcelocalvente@gmail.com

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