El rival silencioso de Lanús: Las lesiones

Tras la final ante Flamengo, el equipo de Mauricio Pellegrino no solo perdió a Rodrigo Castillo por venta, sino que también sufre las bajas de Marcelino Moreno, Felipe Peña Biafore, Matías Sepúlveda y ahora Dylan Aquino, en un contexto de alta exigencia y con la Copa Libertadores en el horizonte.

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Lanús atraviesa un buen presente en cuanto a resultados, pero convive con un enemigo que no aparece en la tabla: las lesiones. Desde la final ante Flamengo, el equipo no solo se quedó sin su goleador por la salida de Rodrigo Castillo, sino que además perdió a su principal generador de juego, Marcelino Moreno, quien aún no tiene una fecha clara de regreso. A esa baja sensible se le fueron sumando nombres que obligan a reconfigurar el equipo partido a partido, afectando no solo el rendimiento sino también la planificación.

La seguidilla de encuentros empezó a pasar factura. En la goleada ante Newell’s Old Boys, Felipe Peña Biafore apenas pudo estar unos minutos antes de salir lesionado. A él se suma Matías Sepúlveda, que continúa trabajando diferenciado, y en Liniers la lista se amplió con la salida de Dylan Aquino, el jugador del momento. No es un detalle menor: son futbolistas que ocupan roles claves dentro de la estructura y cuya ausencia obliga a reinventar soluciones sobre la marcha.

El propio Mauricio Pellegrino lo dejó en claro tras la victoria ante Vélez Sarsfield: «Lo malo de cuando uno juega mucho son las lesiones, más que a veces el cansancio». Y profundizó la preocupación: «El problema es cuando perdés jugadores… eso te merma, porque el nivel del rendimiento cae y eso es lo que más nos preocupa«. Con varios frentes abiertos, una seguidilla exigente y el inicio de la Copa Libertadores cada vez más cerca, Lanús sabe que, además de sus rivales, deberá seguir enfrentando a este adversario silencioso que condiciona su presente.

En ese escenario, el gran interrogante empieza a posarse sobre el banco: ¿Cómo hará el Profe para sostener la competitividad en medio de tantas bajas? Entre la necesidad de rotar, cuidar cargas y reinventar nombres y funciones, el desafío de Mauricio Pellegrino ya no pasa solo por lo táctico, sino por encontrar respuestas en la adversidad. Porque si Lanús quiere seguir dando pelea en todos los frentes, primero deberá aprender a convivir -y resistir- a este rival silencioso que no da tregua.

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