El camino del Granate a la Gran Final de la Liga Argentina

Con Anglese en el banco y una campaña de playoffs impecable, Lanús llega a disputar el ascenso a la Liga Nacional. La serie comienza hoy 27 de mayo y será al mejor de 5 juegos.

Hace dos temporadas que el básquet de Lanús domina la fase regular de la Liga Argentina. Pero el mandato de este año era otro: que ese dominio se tradujera en algo concreto. Para eso llegó Manuel Anglese al banco granate, con la misión de transformar un plantel que sabía ganar en la regularidad pero que se quedaba sin respuestas en la postemporada. El técnico renovó gran parte del equipo y apostó por una columna vertebral clara: Joaquín Noblega y Lucio Reinaudi como conductores con rodaje en la máxima categoría, y tres extranjeros —Michael Henry, Robert Whitfield y Roquez Johnson— que aportaron jerarquía, versatilidad y determinación en los momentos clave.

Pero en medio de esa renovación, Manu también supo preservar lo que el club tenía. Mantuvo a Martín Franchino como capitán y emblema del Granate, pilar de identidad dentro del grupo. Y además, sumó a Junior Merchant y Tiziano Prome, dos jóvenes promesas del básquet argentino que encontraron su lugar en este proyecto.

La temporada regular terminó con un registro de 21-11, tercero en la Conferencia Sur. Un número que podría leerse como modesto, pero que esconde algo más importante: el equipo llegó al playoff sin desgaste excesivo y con una identidad defensiva que Anglese pulió durante meses. Porque este Lanús, como explicó el propio Henry, no defiende para recuperar la pelota. Defiende para cambiar la energía del partido.

En octavos, el Granate barrió a Quilmes de Mar del Plata 3-0. En cuartos, volvió a barrer 3-0 a Villa San Martín. Y en las semis llegó el mayor desafío: Gimnasia La Plata, un rival con carácter y experiencia que ganó el Juego 3 con claridad y puso en duda la solidez del equipo. La respuesta fue contundente: en el cuarto juego, Lanús remontó diecisiete puntos en el Víctor Nethol y cerró la serie 3-1. Sin desesperación, con identidad y con ese grupo que, partido a partido, aprendió a competir bajo presión.

El número que lo resume todo: 9 victorias y 1 sola derrota en playoffs. Invicto en casa durante toda la postemporada. Y algo que no es menor, cerró cada serie de visitante. Primero en Quilmes, después en Villa San Martín, después en La Plata. Este equipo no espera ganar en casa para definir: va a buscar el partido donde sea.

El rival de esta final no es desconocido. El Granate y el Santo se vieron las caras con intensidad entre finales de los ’90 y principios de los 2000 en el viejo TNA, y el historial habla de doce partidos oficiales con leve ventaja para San Isidro: siete triunfos contra cinco del Granate. Hubo series por la Permanencia y por la Reclasificación donde los cruces fueron ajustados y los resultados, peleados hasta el final. Desde 2002, sin embargo, no volvieron a compartir competencia oficial. Más de veinte años después, el destino los reúne en el escenario más importante posible: la final por el ascenso a la Liga Nacional.

Hoy, en el estadio Antonio Manno de San Francisco, el Granate inicia esa serie. El rival es duro, vigente subcampeón, con experiencia y hambre de revancha, pero Lanús llega construido para este momento. La ilusión del ascenso dejó de ser una promesa de temporadas anteriores. Ahora, es una final.

Dejanos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

© 2026 | Desarrollo por Estudio LS