El Granate mostró una imagen preocupante en su visita a Mendoza: fue superado en intensidad, careció de juego y perdió 1 a 0 ante Gimnasia, que aprovechó su momento y sostuvo la ventaja con autoridad. Ni siquiera el ingreso de los titulares alcanzó para torcer una actuación opaca de un Lanús sin reacción ni respuestas futbolísticas.

Lanús dejó una imagen muy pobre en el primer tiempo y estuvo lejos de cumplir con las expectativas que genera un plantel de su jerarquía. Ante Gimnasia y Esgrima de Mendoza, un rival de menor peso en los papeles, el equipo granate nunca logró imponer condiciones ni hacerse dueño del partido. Apenas un remate de Sepúlveda a los dos minutos insinuó algo de peligro en un desarrollo en el que al conjunto dirigido por Mauricio Pellegrino le costó hacer pie, superar la presión alta del local y sostener la posesión.
Gimnasia ejecutó con eficacia su plan: presionó arriba, forzó errores y llevó a Lanús a abusar del pelotazo, anulándolo casi por completo en ofensiva. El partido se jugó con escasas situaciones y con muy poca participación de los arqueros. Del lado mendocino, Losada respondió bien ante un remate de Cortez y luego Armoa cabeceó apenas desviado; mientras que Lanús solo volvió a inquietar con un cabezazo de Ronaldo Dejesús tras una pelota parada y una chance sobre el cierre en la que Valois definió defectuosamente, luego de una buena combinación con Sepúlveda. En un trámite cerrado, trabado y de escaso vuelo futbolístico, el 0 a 0 parcial terminó reflejando con justicia lo poco que ofrecieron ambos equipos en ataque.

El segundo tiempo mantuvo la misma tónica del primero, aunque con un golpe decisivo que terminó marcando el destino del encuentro. Gimnasia, intenso y agresivo en la presión, encontró a los ocho minutos la jugada que rompió la paridad: tras una buena acción colectiva, Lencioni asistió a Agustín Módica, quien aprovechó un resbalón de Ronaldo DeJesús y, aun con un control largo, alcanzó a anticipar a Losada para definir y establecer el 1 a 0.
A partir de ese momento, Lanús intentó reaccionar con el ingreso de varios habituales titulares como Marcelino Moreno, Aquino, Carrera y Salvio, logrando adelantar líneas y asumir el protagonismo territorial, pero sin claridad ni precisión para lastimar. El equipo granate manejó más la pelota, aunque repitió errores en los metros finales y nunca encontró los caminos para quebrar la firme resistencia del conjunto mendocino, que defendió la ventaja con intensidad y hasta dispuso de contragolpes para ampliar la diferencia.

La ocasión más clara para empatar estuvo en la cabeza de Salvio a los 37′, quien apareció solo en el segundo palo tras un centro desviado de Marcelino Moreno, pero definió por encima del travesaño con el arquero ya vencido. Fue la única oportunidad concreta de un Lanús impreciso y sin ideas, que terminó chocando contra la convicción de un Gimnasia que sostuvo con justicia una victoria construida a partir de la presión, la entrega y una mayor determinación para quedarse con los tres puntos.