Lautaro Morales, arquero granate a préstamo en Universidad Central de Venezuela, vivió el terremoto del 24 de junio en Caracas junto a su familia. El relato de una pesadilla que terminó en regreso a la Argentina.

El miércoles pasado, Lautaro Morales estaba durmiendo la siesta en su departamento de Caracas cuando el suelo empezó a moverse. El arquero de 26 años, nacido en Quilmes y formado en Lanús, vive alli desde que el Granate lo cedió a préstamo al Universidad Central, club de la máxima categoría del fútbol venezolano. Esa tarde, lo que empezó como una vibración extraña se convirtió en uno de los momentos más aterradores de su vida.
«Hacía diez minutos que me había levantado y el nene más chico todavía estaba durmiendo», contó Morales en diálogo con Radio La Red. Cuando sintió que la cama comenzaba a sacudirse, no dudó: agarró a su hijo, su señora entró al cuarto con el nene más grande, y los cubrieron a ambos. «Dijimos que sea lo que Dios quiera», relató el arquero. El episodio duró cerca de 40 o 50 segundos, aunque le pareció eterno. Su departamento se resintió con algunas astillas en paredes, pero la zona donde vivía no registró derrumbes. A 15 minutos de distancia, en cambio, cayeron dos o tres edificios.
Una vez que pasó el sismo, bajaron sin acercarse siquiera a las ventanas, pasaportes en mano. Lautaro no durmió esa noche: se quedó atento por si llegaba una réplica. Al día siguiente se fue a lo de Francisco Solé, otro argentino del plantel que vive en planta baja. El terremoto del 24 de junio fue en realidad un doblete sísmico con epicentro en San Felipe y Yumare, con magnitudes de 7,2 y 7,5 respectivamente, que dejó más de 1.400 muertos y miles de heridos.

La decisión de volver la terminó de tomar su hijo. «Me dijo que se quería volver, que le dolía el pecho y el corazón», recordó el arquero. Lo que vino después fue otro caos: armar las valijas, buscar pasajes con urgencia y esperar. «Estuve buscando todo un día pasajes y por suerte pude conseguir y salimos el sábado a la noche», contó Morales, que logró sacar a su familia del país y ya se encuentra en la Argentina.
Sin embargo, su historia con Venezuela no terminó. A Morales le quedan cinco meses de préstamo y fue claro sobre lo que viene: «Si tengo que volver, vuelvo solo. No volvería con mi familia. Están en shock y me piden que no vuelva. Pero es trabajo y a mí me faltan 5 meses en Venezuela. No sabemos cuándo vamos a volver y le dije al técnico que me tenga al tanto». Una definición que habla tanto de su compromiso profesional como del impacto que dejó la catástrofe en los suyos. Recordemos que aun es jugador de Lanus, tiene contrato hasta el 31 de diciembre de 2027 y su cesión no cambia ese vínculo con el Granate.