Lanús, sin altura y sin premio consuelo

Después de quedar afuera de la Copa Libertadores, la Sudamericana aparecía como la oportunidad de sostener la ilusión internacional y recomponer el rumbo. Sin embargo, el Granate fue eliminado por la altura, y Cienciano también, perdiendo otro de los grandes objetivos de un 2026 que comenzó con gloria, pero que rápidamente se llenó de frustraciones.

Cienciano 4 Lanús 0

El semestre posterior al Mundial recién comienza, pero Lanús ya recibió un golpe difícil de disimular. El 2026 había arrancado con una alegría que quedará para siempre en la historia: el triunfo ante Flamengo en el Maracaná y la obtención de la Recopa. Aquella consagración alimentó la ilusión de vivir otro año de protagonismo, pero desde entonces el equipo fue perdiendo fuerza y los objetivos comenzaron a caer uno detrás de otro. Primero llegó la imposibilidad de avanzar a los octavos de final de la Libertadores y luego la eliminación frente a Instituto en la Copa Argentina. Ahora se suma la muy pronta despedida de la Sudamericana, el torneo que aparecía como premio consuelo y en el que Lanús defendía el título.

Pellegrino deberá hacerse cargo de una parte importante de esta eliminación. Lanús ya había perdido los dos encuentros que disputó en la altura por la Libertadores y, pese a esos antecedentes, volvió a presentar una formación y un dibujo táctico que no habían dado respuestas. Con una ventaja de dos goles en la serie, no parecía necesario jugar con dos delanteros ni asumir tantos riesgos. El partido pedía reforzar los costados, proteger el área y evitar los centros, prácticamente el único recurso peligroso de un rival limitado. Sin embargo, los cambios volvieron a llegar tarde y el equipo nunca encontró respuestas desde el banco.

Lanús eliminación Copa Libertadores

De todos modos, reducir la eliminación únicamente a las decisiones del entrenador sería ignorar un problema mucho más amplio. Lanús fue superado por un equipo inferior, recibió tres goles en el primer tiempo y durante los 90 minutos prácticamente no generó situaciones de peligro. Faltó carácter, concentración y rebeldía para defender una serie que parecía encaminada.

Ahora solamente queda el campeonato local, el último objetivo de un año que comenzó tocando el cielo y que amenaza con terminar demasiado pronto. Con Marcelino Moreno lesionado, pocas incorporaciones y un plantel que necesita recuperar frescura, el equipo deberá ofrecer mucho más. El Maracanazo será eterno, pero no puede utilizarse como refugio: el presente exige respuestas a la altura de la historia y de las expectativas de un club grande como Lanús.

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