La vuelta a La Paternal, con falta de gol y nivel en baja

Hace 10 partidos, Lanús visitaba a Argentinos después de ser campeón de la Recopa y con tres victorias al hilo. Ahora, encara el partido eliminatorio de octavos de final con una realidad muy distinta y falencias que se vienen acentuando.

Mauricio Pellegrino Argentinos Lanús

Cambia, todo cambia. El 26 de marzo, Lanús iba a La Paternal a recuperar el partido postergado de la sexta fecha, que debía jugarse entre medio de las dos finales con Flamengo. El equipo de Pellegrino, con el traje de recampeón sudamericano estrenado hace un mes, llegaba además pleno de confianza y con tres victorias al hilo: 1-0 a Estudiantes y Vélez como visitante, más una tremenda goleada 5-0 a Newell’s. Mejor, imposible.

Aquel 1-2 contra el Bicho, con una rágafa de los dirigidos por Nico Diez en el inicio del segundo tiempo (López Muñoz a los 53′ y Oroz de penal a los 61′), inició una cierta debacle futbolística del Granate, que descontó esa noche con un golazo de Ramiro Carrera -empezando a probar la posición de nueve- y estuvo cerca de empatarlo en el final.

Ramiro Carrera Argentinos 2 Lanús 1

Contando esa derrota en el Diego Armando Maradona, pasaron 10 partidos hasta hoy. Se registraron tres victorias, todas 1-0 y con goles de jugadores ingresados desde el banco (Valois x2 y Cardozo), tres empates -todos 0 a 0- y cuatro caídas. La última, la más impactante: 0-4 con Always Ready en la altura boliviana.

El contexto cambió y la realidad, también. Este Lanús es muy distinto de aquel que visitó La Paternal hace un mes y medio. Le cuesta horrores convertir. De esa decena de encuentros, marcó apenas ¡cuatro goles! Aunque también había recibido cuatro tantos hasta la fatídica travesía a El Alto, con cinco vallas invictas de Losada y una de Petroli. Los arcos venían cerrados, pero lamentablemente se abrió el nuestro.

Además de la enorme dificultad para hacer goles, es un equipo con un claro funcionamiento en baja. Sacando el empate con Central Córdoba, donde generó mucho y mereció ganar ampliamente, en el resto fueron siempre actuaciones discretas. Y en algunos casos, como en Brasil y en Mendoza, desaprobadas por completo.

Ahora pesó también el factor de la altura, ¿pero fue sólo eso? Se vieron errores y desacoples defensivos que preocupan de cara a lo que viene: los mata-mata del Torneo Apertura y la definición del Grupo G de la Copa Libertadores, donde todo puede pasar y sólo clasifican dos. Hay que volver a las raíces. Ser lo que fuimos hace poco. Recuperar algunas individualidades y el sentido de equipo -sin Castillo, es verdad- que tocó el cielo con las manos en Asunción y el Maracaná. No fue hace tanto tiempo.

1 Comentario

  • Pablo

    Estoy deprimido y resignado, este equipo esta saturado de cansancio y no tenemos banco. Bastante con lo que se consiguio gracias al buen momento del equipo y al super Castillo vendido al mejor estilo de Gomez y Almiron en la libertadores del 2017, es un error de la CD o es una estratejia regresiva?.

Dejanos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

© 2026 | Desarrollo por Estudio LS