Ayer la Fortaleza fue el escenario de una jornada que va a perdurar en las memorias granates por décadas. Una multitud recibió al plantel campeón de la Recopa Sudamericana en el club, que abrió las puertas de la Platea Chebel a todo el público, sin costo, para que los hinchas alienten a los héroes de la novena estrella.

Los protagonistas de la gesta en el Maracaná fueron saliendo uno por uno a la cancha junto con sus hijos. Las ovaciones y los aplausos de los socios bajaban como muestra de agradecimiento. El equipo se paró frente al público, apoyó el trofeo en el césped y tomó la palabra.
El primero en hablar fue Carlos Izquierdoz, quien agradeció a todos los Granates por el apoyo incondicional: “El compromiso que tienen ustedes afuera de la cancha se ve replicado adentro”. El Cali tampoco se olvidó de sus compañeros, de quienes admitió estar orgulloso por el esfuerzo hecho el jueves pasado en Brasil.
El siguiente en tomar el micrófono fue el entrenador, que tras un “de la mano de Pellegrino todos la vuelta vamos a dar” entonado por la hinchada, expresó: “Es un placer trabajar con estos jugadores. Tienen mucha humildad y eso es lo que más valoro en la vida. Aprecio las ganas que tienen de seguir creciendo”. Además, agregó: “Gracias a Lanús por esta oportunidad única en la vida”.

Luego de esas palabras que le erizaron la piel a más de uno, la fiesta siguió y la copa fue llevada en andas por José María Canale, otro de los jugadores que recibió una ovación interminable. Los guerreros del Grana caminaban despacio por el campo de juego, gozando cada segundo de festejo. Como si esa noche eterna no tuviera final.

