Las Granates mostraron orden, paciencia e intensidad defensiva para vencer 65-47 a Tomás de Rocamora y cortar la racha adversa en la Liga Nacional Femenina.

Lanús volvió a sonreír en la Liga Femenina tras imponerse con autoridad a Tomás de Rocamora por 65-47. El equipo dirigido por Nicolás Tilloy construyó una victoria necesaria, apoyada en el juego colectivo, la concentración y una defensa que fue creciendo con el correr de los minutos.
El inicio del partido fue parejo y favorable por la mínima para el conjunto entrerriano, pero a partir del segundo cuarto las Granates ajustaron atrás, controlaron mejor el rebote y comenzaron a seleccionar con mayor criterio cada ofensiva. Ese cambio de postura le permitió al local empezar a inclinar el desarrollo a su favor.
El quiebre definitivo llegó entre el segundo y el tercer período. Con Camila Peri y Berenice López como ejes en la conducción y el orden del ataque, y con Julieta Pérez Costa marcando el pulso defensivo desde la primera línea, Lanús elevó su intensidad, encontró mejores decisiones y amplió la diferencia en el marcador.

Ya en el tramo final, las Granates supieron administrar la ventaja con inteligencia, sosteniendo la firmeza defensiva y evitando cualquier intento de reacción de Rocamora. De esta manera, Lanús logró volver al triunfo y, como dato destacado, consiguió vencer a un rival distinto a El Biguá, un paso importante desde lo anímico y lo deportivo para seguir creciendo en la competencia.
De cara a lo que viene, Lanús buscará darle continuidad a este envión positivo cuando visite a El Talar, el martes 10 de febrero a las 21.30, en el Roberto Contini. Será una nueva prueba para las Granates, que intentarán sostener la intensidad defensiva y el orden colectivo mostrados ante Rocamora para seguir sumando en la Liga Femenina.

